Adán y Eva

Era una tarde como otra cualquiera de un viernes, yo estaba en casa.
Me dediqué a recoger un poco ya que no tenía nada interesante por hacer...

Me sonó el móvil, eran las 20.00 de la tarde, era ella. Habíamos quedado para el día siguiente, para salir a tomar algo; ella, su marido, un par de amigos más y yo pero ella quería verme hoy. En fin, querrá tomar café mientras llega su marido.

Me puse en camino... algo me tenía nerviosa, no sé, intuición. Llegué donde ella me dijo, fuimos al parque y ahí estuvimos con más gente. Yo tomé un Redbull y ella agua. Un par de horas más tarde llegó su marido de trabajar y ahí seguimos, no parábamos de hablar, eso sí, de manera bastante picarona...
Cuando ya se me iba haciendo tarde, cerraba el metro, pedí que me acompañaran a la parada, ya que yo no sabía ni en qué lugar me encontraba porque no había parado por ahí nunca... su marido dijo que no, que era mejor que continuáramos la "fiesta" en casa, su mujer me miró picarona y me dijo " Sí, venga"... Todos madrugábamos al día siguiente... pero él me insistió, y yo no puse resistencia alguna...

Llegué a su casa, era un lugar muy acogedor, me senté en el sofá, y aparentemente puse cara de no haber roto un plato, él se sentó a mi derecha, ella a mi izquierda... y ahí estuvimos hablando durante un rato largo.
Él se disculpó unos minutos y se marchó al baño... ella se acercó a mí y me susurró... “¿tú has estado con chicas no? "... yo respondí " Sí, claro, mi sexualidad no la oculto".
Ella se acercó un poco más a mí... y me dijo " ¿Y alguna vez has hecho un trío?" (yo dije que no, que nunca había hecho un trío, pero si lo pienso, algo así no se me habría pasado por la cabeza hacer nunca, y menos en un entorno tan cercano...)
Extendió su mano hacia mi rodilla, y me iba acariciando... me dijo " sólo déjate llevar" y eso hice... no sé si era por los nervios... por la emoción de. momento... no lo sé, pero mi temperatura empezó a subir... nos besamos... sí, fue un beso mágico, nuestras lenguas se enlazaron, me cogió del pelo, yo a ella le acariciaba la pierna, me ruboricé.
Nos levantamos del sillón y nos fuimos a su habitación... yo temblaba... temblaba mucho. Él estaba en el baño, ella mientras me iba quitando la ropa poco a poco, entre besos y más besos, me encantaban sus labios, eran dulces, me mordía el cuello, como si fuera una manzana... me decía, "me encantas", yo estaba extasiada...
Me tumbó en la cama, ya desnudas... me agarró fuerte los brazos... y empezó a bajar por todo mi cuerpo, besándome suavemente... de repente, el salió del baño, se encendió un cigarro y se sentó a mirarnos.
Ella seguía, me hacía sentir su juguete, me poseía, estaba embrujada por aquella mirada, y aquel sentimiento que nos unía.
Me daba tanta vergüenza, tanto gusto, era un cúmulo de emociones, de sensaciones, no podría describirlo, pero si podría describir su lengua... era fuerte... húmeda, luego siguió con sus dedos, yo no me lo podía creer... primero uno, luego otro... los sacaba, los metía...
Gemí, gemí mucho, gozaba tanto, que un líquido empezó empapar la cama... yo pensé que me
había orinado...pero no, no era orín... era puro placer de mi cuerpo... me puse el brazo encima, sobre mi carita, mis mejillas eran de color rojo, le miré a ella, sonrió, él se levantó también con una sonrisa picarona...
No sé expresar con claridad lo que estaba sintiendo en esos momentos, me abandoné.
Me vendaron los ojos... cogieron mis pequeñas manos... y me las ataron en el cabecero de la cama... me sujetaron las piernas, yo me sentía algo indefensa, desconocía en su totalidad todo lo que me pudieran hacer... pero estaba tan excitada...
Los labios de él recorrieron todo mi cuerpo, absolutamente todo mi cuerpo, de pies a cabeza... las manos de ella..., mi piel erizada... jadeos varios... parecía que se daban gusto solo viéndome disfrutar de algo que nunca había sentido...
Noté algo duro y frio... me resultaba familiar... él me dijo "Sólo dime cuanto aguantas el dolor"... ella me besaba y me besaba...
Efectivamente, era una fusta, pero no sentí dolor en ningún momento, los besos de ella me ayudaron a alcanzar un éxtasis infinito...
Y así pasaron las horas, entre emociones varias, me pusieron a cuatro patas... y él me folló, parecía que jamás se había follado a nadie más que a su señora esposa, su gozo era máximo y la cara de ella no tenía precio. Se corrió, no me lo podía creer, y os garantizo que ella menos aún, él, se echó las manos a la cabeza, me acerque a ella y le dije " ¿Lo compartimos?". Se tumbó y me subí encima de ella, ahora me tocaba a mi gozar de todo su maravilloso cuerpo... y así hice... ella se corrió también de la impresión... en mi boca.

Después nos quedamos los tres dormidos... yo entre abrazos de ambos... tanta fogosidad, y terminamos tiernos.

Desde entonces, tanto con su marido como sin él, ella y yo nos damos gusto cada vez que vamos a tomar café juntas...

Cual manzana envenenada... caímos en el hechizo...